
Descubre tus líneas, tus tamaños, tus estampados, tus texturas, tus proporciones y tus colores. Arma tu instructivo personal desde tu casa, con un espejo, y deja de adivinar frente al clóset.
Hermosa, el problema no eres tú. Es que nadie te dio tu instructivo.
Si tu rostro es redondo, alárgalo.
Si es alargado, acórtalo.
Si tienes curvas, disimúlalas.
Si eres angulosa, suavízate.
La armonía no está en cambiar tus formas, sino en comprenderlas y expresarlas con libertad. Tu construcción natural es la que permanece más allá del tiempo, incluso cuando tu peso cambia o tu estilo evoluciona. Ahí está tu mapa.
En una junta, en una cita, al entrar a un restaurante. Las personas te leen en segundos, aunque no te conozcan. Eso es comunicación no verbal, y es la mayor parte de lo que decimos.
Entonces la pregunta no es si te ves bien o mal. La pregunta es: ¿lo que se ve de ti dice quién eres de verdad?
Y de aretes, de collares, de solapas, de cuellos, de texturas y hasta de corte de cabello. Esa talla no la decide tu estatura, ni tu peso, ni tu edad, ni la moda. La decide tu rostro.
"Cuando el estampado es más grande de lo que te corresponde, tu rostro visualmente se encoge y pasa a segundo plano."Luzma · Capítulo 2
Cuando las respetas, tu imagen se ordena. Cuando ignoras una, algo se siente fuera de lugar, aunque no sepas qué. Aquí las aprendes una por una, en orden, y al final las juntas.
En la naturaleza solo hay dos: rectas y curvas. Todas tenemos ambas, pero una predomina. Las rectas comunican elegancia y firmeza; las curvas, suavidad y feminidad.
De petit a extra grande. Que te vean a ti, no a lo que traes puesto. Lo decide tu rostro en conjunto con tus facciones.
Con estructura, con movimiento o con ambos. El estampado no solo decora: dialoga con tu arquitectura.
Cuánta información visual sostienes con belleza. Para unas, menos es más. Para otras, más es mejor. Lo justo para ti.
Suaves y ligeras, o gruesas y con cuerpo. Por qué el mismo suéter a una le queda perfecto y a otra se la come.
Tres medidas con cinta métrica y el resto a ojo. Para equilibrar tu figura con construcciones inteligentes, no con trucos.
Tu estación: invierno, verano, otoño o primavera. El marco que hace que te digan "¡qué bien te ves!" sin saber por qué.
Tu estilo de los 7, con su pregunta clave. Un instructivo hecho a tu medida que te sirve para toda la vida.
Tu tono de piel, el color de tus ojos y el color de tu cabello de nacimiento (no el del tinte) forman tu colorido natural. Cuando eliges los colores que armonizan con él, pasa algo maravilloso: la gente no sabe qué te hiciste, pero te dice "¡qué bien te ves!". Es como un maquillaje natural.
Contrastes fuertes, como la noche oscura sobre la nieve. Colores puros y plateados.
Cabello cenizo, contraste suave. Imagina los colores vistos a través de la lluvia.
Destellos cobrizos y dorados. Ocres, terracotas y verde olivo, como un árbol canadiense.
Colorido delicado y luminoso. Corales, verde pasto nuevo y beige les sientan de maravilla.
Cara lavada, cabello recogido y dos hojas de color: fucsia y naranja. Si eres de colores fríos, el fucsia resalta tu contraste natural. Si eres cálida, el naranja te suaviza y te da luz. ¿No es evidente? Luzma te enseña el truco de la selfie.
Un regalo de adelanto: hay dos colores universales que le favorecen prácticamente a todo el mundo, el azul turquesa y el morado obispo.
Cada estilo tiene su pregunta para cuando terminas de arreglarte. Y su "pero cuidado", para que no te pases. Cuando conoces la tuya, nunca más dudas frente al espejo.
¿Me veo dulce?
Rasgos finos y delicados. Pero cuidado: inocente, nunca boba.
¿Me veo cómoda?
Relajada y natural. Pero cuidado: cómoda no significa descuidada.
¿Me veo divertida?
Versátil, con movimiento y asimetrías. Original, nunca ridícula.
¿Me veo elegante?
Clásica y minimalista. Elegancia no es rigidez; formal no es anticuada.
¿Me veo súper femenina?
La única que puede con lo grande y lo extra grande. Sin parecer arbolito de Navidad fuera de temporada.
¿Me veo chic?
Distinguida y vanguardista. Toma lo más chic de la moda, sin verse falsa.
¿Me veo sofisticada?
Presencia total, pocas piezas y muy buenas. Presencia no es intimidación.
Las bases vienen de Vitruvio, el arquitecto romano, y de Leonardo da Vinci. Pero aquí no es para compararte con un ideal (proporciones perfectas casi nadie tiene, así que no te me asustes). Es para que entiendas tu estructura y aprendas a compensarla visualmente.
Con una cinta métrica mides tres cosas: estatura, hombros y caderas. El resto, cuello, busto, brazos, cintura, talle, abdomen, glúteos y piernas, lo lees frente al espejo con pruebas que Luzma te enseña paso a paso.
"Si entiendes esto, puedes equilibrar casi cualquier desproporción."
La secuencia está diseñada para que construyas tu best look capítulo por capítulo. Cada uno trae su material de apoyo y tu cuaderno de trabajo para ir anotando tu instructivo.
Tus tamaños los determina tu rostro en conjunto con tus facciones. No tu altura, no tu cuerpo. Sarah Jessica Parker es bajita y luce estampados enormes.
No se trata de ser alta, baja, gordita o delgada. Depende de la construcción de tus líneas y las formas de tu rostro.
Para algunas sí. Para otras, más es mejor. Depende de tu nivel de saturación.
Tus tamaños tampoco los deciden tus preferencias ni tus costumbres. No se trata de gustos, sino de lo que realza tu belleza natural.
No hay nada que corregir. La armonía está en comprender tus formas, no en cambiarlas.
Inspirarte es natural, pero copiar te aleja de tu esencia. Una copia nunca superará al original.
Cuando todo está dentro de tu estilo y tu gama de colores:
Y dejas de comprar la blusa que se queda colgada con etiqueta. Tu inscripción cuesta menos que esa prenda.
Abrir tu clóset, estirar la mano, y que lo que salga vaya perfecto contigo.
Entrar a una tienda con ojo de águila y saber en dos segundos qué es para ti y qué no.
Que te digan "¡qué bien te ves!" un martes cualquiera, sin saber qué te hiciste.
Dejar de preguntar "¿cómo me veo?", porque ya lo sabes tú.
Entrar a un lugar y que tu imagen diga quién eres antes de que hables.
Tengo 64 años. Estudié diseño gráfico en la Universidad Iberoamericana, y desde hace más de tres décadas me dedico a crear belleza a través de la imagen personal.
Cuando empecé, en México había muy poquita información sobre esto, así que complementé mi formación en Nueva York y Milán. Pero mi mejor escuela ha sido la experiencia: estas técnicas las he aplicado infinidad de veces, en mujeres de diferentes edades y contextos. Y con todas han funcionado.
En todas descubrí lo mismo: nadie tiene nada que corregir. Por eso no te voy a decir qué ponerte. Te voy a dar las herramientas para que lo descubras tú, y ya no necesites a nadie.
Treinta años de método, completo y paso a paso. Lo que en una asesoría de imagen personalizada pagarías varias veces, aquí es tuyo para siempre.
Masterclass completa de imagen y estilo
Garantía total de 7 días. Entra, ve los capítulos y haz tus pruebas frente al espejo. Si sientes que no es para ti, pides tu reembolso completo. El riesgo es mío. Te la firmo.
Sí. Your Best Look no es un curso de moda: es aprender a leerte. Vas paso a paso, con un espejo, tu cuaderno de trabajo y tu material de apoyo. No necesitas experiencia previa.
Sí. Tu construcción natural permanece más allá del tiempo, incluso cuando tu peso cambia. Estas técnicas se han aplicado en mujeres de diferentes edades y contextos.
Tu colorido natural se lee con tu piel, tus ojos y tu color de cabello de nacimiento. En el capítulo 5 haces la prueba del fucsia y el naranja con la cara lavada, y aprendes a elegir un tinte que no te apague.
Para siempre. Puedes verlo a tu ritmo, aunque te recomiendo no postergar demasiado: la constancia es lo que hace que lo integres en tu día a día.
Un espejo (de cuerpo completo, si tienes), tu celular o computadora, una cinta métrica para el capítulo 4 y ganas de observarte sin juicios.
El pago es seguro a través de Hotmart, con tarjeta y otros métodos según tu país. Al terminar recibes tu acceso por correo de inmediato.
Tienes 7 días de garantía. Si sientes que no es para ti, solicitas tu reembolso completo desde Hotmart. Sin preguntas.
No. Te voy a dar las herramientas para que tú lo descubras. Si te digo qué ponerte, me vas a necesitar siempre. Si te enseño a leerte, ya no vas a necesitar a nadie.
El primer paso ya lo diste: llegaste hasta aquí. El siguiente es atreverte. Porque cambiar es evolucionar, y es un proceso bien bonito.
Sí, quiero descubrir mi Best LookAntes